miércoles, 3 de junio de 2009

INVESTIGACIÓN SUECA

Mejora la supervivencia de los bebés prematuros extremos

  • El 70% de los recién nacidos vivos alcanza el primer año de vida, según un trabajo
Un bebé prematuro en un hospital de Arizona. (Foto: AP)


CRISTINA DE MARTOS

MADRID.- Muchas de las decisiones médicas que se toman ante el nacimiento de un niño antes de la semana 27 de gestación se basan en las expectativas de supervivencia del recién nacido, que se consideran bajas. Sin embargo, un estudio publicado en 'JAMA' indica que, con los cuidados oportunos, más niños de los que se pensaba alcanzan el primer año de vida.

"Las falsas ideas en lo que respecta a las consecuencias [de nacer prematuro] pueden provocar que los cuidados perinatales no sean óptimos, ya que las posibilidades de supervivencia están subestimadas", señalan los autores, pertenecientes a múltiples organizaciones del país nórdico, que conforman el Grupo EXPRESS.

El problema es que estimar de forma objetiva la supervivencia de estos prematuros extremos, aquellos que nacen antes de cumplir la semana 27 de embarazo, es complicado y varía en función de muchos factores como el tipo de hospital que los atiende o cómo se realicen los cálculos. Para tratar de salvar estos obstáculos, este equipo de investigadores diseñó este estudio que analiza todos los partos que tuvieron lugar en Suecia entre 2004 y 2007.

En total, se produjeron más de 305.000 alumbramientos en este periodo dentro del sistema sanitario nacional, que da cobertura a toda la población. De ellos, 1.010 niños eran prematuros extremos, cifra que supone una incidencia de 3,3 casos por cada 1.000 recién nacidos. Debido a los problemas que sufren, el 30% de estos bebés nació sin vida. Antes de cumplir el primer año de vida, 210 niños más fallecieron.

La probabilidad de nacer sin vida o morir en el periodo neonatal era inversamente proporcional a la edad de gestación de los fetos. En total, la mortalidad perinatal se situó en el 45%. Según los cálculos de los autores, la supervivencia media de los recién nacidos vivos era de un 70%, porcentaje que varía en función de la semana en la cual se produjo el parto. Para los niños de 22 semanas era de un 9,8% mientras que en el otro extremo, en el de las 26 semanas, era de un 85%.

Entre los factores que mejoraban las opciones de sobrevivir de estos niños está nacer en un hospital de nivel III (los llamados hospitales de referencia), haber recibido tratamiento antenatal con tocolíticos (para retrasar o detener el parto), corticosteroides o ambos, y la terapia con surfactante (que previene que los pulmones se llenen de agua) durante las dos primeras horas de vida.

Una decisión complicada

Ante esta "elevada supervivencia", apuntan los autores, "no iniciar o suspender los cuidados intensivos de los prematuros extremos no se puede basar sólo en la noción de que es improbable que sobrevivan". No obstante, añaden, "esto no quiere decir que aquellos que nazcan vivos deban mantenerse con vida a toda costa".

Los niños que nacen tan prematuramente suelen presentar complicaciones que dificultan que salgan adelante y aun cuando logran superarlo, es frecuente que tengan problemas en el desarrollo. Entre los niños que alcanzaron el primer año de vida, el 55% padeció algún problema neonatal, como enterocolitis necrotizante (una enfermedad intestinal grave) o hemorragia intraventricular.

Debido a la valoración de los profesionales, 42 de las 104 muertes que ocurrieron en las 24 primeras horas tras el ingreso en cuidados intensivos implicaron la decisión de suspender el tratamiento. No en vano, señala el estudio, "el pronóstico, basado en el análisis individual, incluyendo los problemas tempranos y futuros, y los deseos de los padres siguen siendo los factores más importantes en la toma de una decisión".

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